martes, 22 de diciembre de 2009

EL CRISTO



Tengo el corazón como un Cristo crucificado
por penas que lo quebraron e inconfesables pecados,
tengo el corazón clavado en remordimientos
y como la Magdalena llora sobre mi cuerpo.

¡Oh Jesús cuánto más grandes fueron tus sufrimientos,
cuán más pesada tu Cruz y los clavos que te hirieron!

Tengo el alma por penas lacerada
desangrándose en pecados, soledades y nostalgias,
agonizan las tristezas en el tiempo del olvido
y el corazón naufraga en el mar de sus lamentos.

¡Oh mi Jesús tu dulce Sangre derramada
es mi más cruel remordimiento
porque mi pecado es la lanza que se sumó a tus tormentos!

Tengo el alma por penas encadenada
siento un dolor como un clavo de Jesús en el pecho,
y el corazón se desangra en la cruz de su destierro.

¡Jesús ten compasión para quien te ha traicionado!
Fui Magdalena en la carne
Fui como Pedro al negarte
Fui la mujer más incrédula
Fui el beso del traidor Judas

Déjame llevar tu Cruz y sangrar de tus heridas
que me desgarren tus clavos y tu corona de espinas.

Tengo el corazón en dolores crucificado,
tengo un Cristo llorando en mi cabecera
y en la soledad del alma llevo un rosario de penas.

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