viernes, 19 de agosto de 2011

CRISTO DE MIS CALLES


Hacia donde Tú vayas, Señor
querrán seguirte nuestros corazones,
por esas calles sucias y oscuras,
donde habita el dolor y el hambre,
por esos callejones donde muere un niño,
donde una mujer es violada o maltratada
o un joven se pierde drogadicto;
en donde quiera esté tu cruz
en una habitación, en un hospital,
en un cerro alto, en una iglesia,
en un pecho, en cualquier lugar
allí quiero ponerme a tus pies
y llorar contigo tu dolor por el mundo,

¿Por qué lloras así Señor?
Llorarás por tanto y por tantos,
por esos niños asesinados, violados, abortados
por la violencia que impera por tus calles,
por ese libertinaje que corrompe,
por esas prostitutas que se venden a cualquiera,
por esos padres divorciados
por este mundo hipócrita
que convierte la verdad en mentira
y la mentira en verdad,
por todos los que no creen en ti,
por tus lágrimas que inundan este valle
por cada pecado cometido,
por todas las Evas y Adanes
por todos los Caínes que matan a sus hermanos.

No terminará nunca tu llanto
para ofrecernos tu amor salvador,
para hacernos comprender
que mientras somos felices
alguien cercano o lejano sufre;
que no todo en esta vida es disfrutar,
que nos toca también el sufrimiento,
que estamos ignorando a quien nos necesita,
que juzgamos con dureza,
¡qué poco humanos somos!

Mientras tú lloras, Señor
las lágrimas de tus clavos y de tus espinas,
del martirio de tu crucifixión,
tu llanto por este mundo sin fe
de nada parece que sirvió;
los hombres se ríen, viven de espaldas a Dios,
creyendo que están construyendo un mundo mejor,
rindiéndole culto a otros dioses, sirviendo a dos amos,
cegados por la mentira, por la codicia,
por la ambición, por tiranos,
y viviendo en las tinieblas del ateísmo.

Tu llanto rueda por las empedradas calles
y nadie lo nota, ¡nadie!
cada quien ve para sí mismo:
el rico en su riqueza,
el sabio en su soberbia,
el gobernante en su corrupción
el ateo en su negación,
el religioso en sus dudas,
y así se acumulan los pecados, las ofensas,
las blasfemias del hombre contra Dios.

Llora Cristo de mis calles
tus lágrimas de Redentor,
que junto a tu Cruz bendita
nuestras lágrimas se mezclen
junto a tu tristeza de Dios solo y olvidado;
llora por este mundo injusto y pecador,
por este infierno que nos tenemos merecido
pero que aún así nos das la misericordia del perdón,
junto a tu llanto vertido por cada pueblo,
por cada oveja perdida de tu rebaño
que espera de ti su salvación.

CÁLIZ AMARGO



Momentos que nos tocan vivir,
días interminables de problemas, mortificaciones,
una cruz que nos cuesta cargar
¡que espinoso es el camino,
parece que jamás acabará!
Hay que tomar del cáliz que la vida nos brinde
con lo que nos toque en suerte penar.

Hay tantas maneras de padecer, de sufrir,
el corazón se nos hace un rosario de penas,
llevando nuestra aflicción a cuestas.
Hoy, una enfermedad,
mañana, la extrema pobreza,
un marido alcohólico, un hijo drogadicto,
un hogar dividido, abandono, soledad.
Humillaciones no faltan, ni ofensas tampoco.

Pero el Señor nos acompaña ,
allí, a nuestro lado está, siempre;
bebiendo contigo, conmigo
de nuestro cáliz amargo.

Ofrecerle a Dios ese martirio, ese calvario,
es nuestro mayor consuelo,
la única respuesta a nuestras dudas.
Su palabra nos llena de esperanza,
su amor nos protege, nos salva.

Nunca la cruz que llevaremos
será tan pesada como la que Jesús llevó;
nunca nuestra copa tendrá la misma hiel
como la que el Señor bebió.
La oración es la mejor compañera
para aliviar esa tribulación,
aceptando fielmente la Voluntad del Padre.

"Señor, haz que pase de mí este cáliz
pero no se haga mi voluntad sino la tuya"

lunes, 24 de enero de 2011

TU CRUZ, MI CRUZ



"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”
Mt 16, 24-28

Por cruces estará siempre marcada nuestra vida,
de todos los tamaños, pequeñas, medianas y grandes,
pero siempre hecha a nuestra medida;
una cruz que llevaremos en nuestro calvario
de penas, de sufrimientos, de enfermedades,
de desengaños, desesperanzas y luchas a diario.

Cada día que amanezca nos esperará un problema,
una mortificación, una queja, una derrota,
un discusión familiar o en el trabajo;
se nos hace tan pesada esta vida,
esa cruz que sin ser de madera, nos quiebra,
no soportamos su peso, queremos dejarla, perderla.

Tu prójimo pareciera que no sufre como tú,
como él quisieras ser, cambiarle su cruz por la tuya;
pero cuando te acercas un poco más a verlo
su sufrimiento es peor, te has dado cuenta,
Y das gracias a Dios que tu padecer no pese tanto..

Sigues, porque no hay otro camino que esta vida
la que el Señor nos señaló para sufrirla,
siempre con alegría, porque no todo es tormento,
habrán alegrías aunque el hoy traiga su pena.

Necesitas aliento, alguien que te ayude a entender,
alguien que recoja tu cuerpo cansado, tu llanto,
Hermano, si miras a Jesús clavado en la cruz
sabrás que El es el único motivo para continuar,
para seguir en la batalla que estás librando.

Hay días que todo es gris, mal presagio,
que nada mejora... toca soportar y seguir aguantando,
mas aunque parezca insoportable ese madero que llevas,
míralo bien: Dios lo hizo a tu medida,
nunca te lo dará más grande,
ni más pequeño, ni más liviano ni pesado,
es el tuyo, el que mide exactamente como tú.

Cuando te levantas y te acuestas
ya agotado de andar, abrumado de penurias,
deseas quejarte, lo sientes tu derecho, tu consuelo,
pero acuérdate que en esa cruz que el Señor te escogió
te sirvió para lo mejor, para acompañar a Jesús
porque al sufrir y padecer estuviste con El, sin saberlo,

Bendigamos nuestra cruz, esa que nos tocará mañana,
esa que cargamos ayer, esa que colgamos hoy,
nunca deseemos arrancarla, ni tirarla,
porque hacia cualquier destino que vayamos
habrá otra igual o distinta, esperando;
así estemos tristes, acongojados, malhumorados,
incrédulos, inconformistas, negados, en continua rebeldía,
será nuestro deber, ¡bendito deber! hacia el Redentor.

Bendita cruz que nos guías por el camino
para seguir a Jesús, el Nazareno;
no nos quites Señor este madero
si nos ha de servir para seguirlo,
¡bendita la cruz del sufrimiento!
la que Dios nos ha cosido a la medida
para que al llevarla sobre la espalda,
demostremos amor, sacrificio y renunciamiento
a quien ofrendó por nosotros, su sangre, su vida
en la más pesada de las cruces,
la que tú y yo seríamos incapaces de cargar.
¡Bendita la cruz que llegue con el día!
Alabado sea Dios.

LA MIRADA DE DIOS


Desde su celeste ventanal miró hacia abajo, hacia el insignificante planeta tierra, más pequeño que los otros planetas, pero el más hermoso, el más perfecto, obra de su Creación, de su Perfección, que alberga a todas las criaturas que lo alaban, las maravillas del mundo, las pequeñas y grandes cosas, los animales, las aves, los peces, las plantas, los mares, los ríos, los árboles, la lluvia, la nieve, la selva, el bosque, el sol, la luna, las piedras, las montañas, las estaciones y de entre todas esas obras, el hombre, su más amada criatura; cuando lo creó era Adán y luego de su costilla la hizo a Eva, para que no estuviese solo. Pero un día desobedecieron y tuvo que echarlos de su presencia. Los condenó a pasar penurias en el mundo, a tener que trabajar para ganarse el pan, a parir con dolor, a envejecer y morir... Y así comenzaron a multiplicarse… hasta este siglo XXI; cuánto tiempo pasó y cuánto seguirá pasando pensó…hasta que decida el día final.

Sacó la cuenta en ese momento de los millones de años que llevaba en la tierra esa criatura débil e imperfecta, pero a quien tanto amaba, de cada uno se sabía su nombre, su dirección, sus pensamientos buenos y malos; su pasado, su presente y su futuro. Decidió darse un tiempo para echar una mirada, recorrer desde el sur hasta el norte, del este al oeste, todos los continentes, todos los rincones de la tierra, para observar hasta el último de los seres humanos y comprobar cuánto se acordaban de El; si alguien lo necesitaba, si alguien lo alababa, si a alguien le importaba, si alguien creía en El….

Su primera mirada fue para los niños, porque ellos , de su Eterno Amor, eran los predilectos, los consentidos; los veía nacer, crecer, jugar, estudiar, llenar de alegría el hogar con su inocencia, su candor, su amor desinteresado, niños ricos y niños pobres, ninguno tenía diferencia, sus ojos desbordaron el cielo de Amor. En sus pequeños aún no había malicia, ni malos sentimientos, solo la vida que comienza, en manos de sus padres, de su familia. En ninguno más que en los niños podría El reconocerse, porque serán siempre la belleza, la bondad y la ternura hecha humanidad. Vio a los abandonados, a los maltratados, a esas criaturitas que no tenían culpa de haber nacido, de haber sido llevados al mundo para pagar por los pecados de sus padres. Los estrujó entre sus eternos brazos, El no los abandonaría nunca.

Luego paseó sus ojos sobre los jóvenes, con su ímpetu, su alegría de vivir, sus idealismos, sus sueños e ilusiones, en muchísimos pudo leer su corazón, que pensaban, que lo amaban, que creían, que esperaban; pero en otros vio lo que no hubiera querido ver, malas intenciones, vicios, perdición, prostitución, alcoholismo, drogas, abortos, más y más excesos; pero también vio la incomprensión en sus familias, la falta de diálogo, la violencia verbal y física; aún había tiempo de hacer algo por ellos, si se dejaran ayudar, si lograran enderezar su camino, si lo buscaran, si le suplicaran, porque era su forma de hablar con sus hijos. Sus amados jóvenes tan extraviados. Vació su mirada de infinita misericordia para consolarlos, para acompañarlos, para hacerles saber que no los olvidaría.

No se olvidó de llegar hasta los asilos, donde en la soledad más desierta vivían los olvidados, los ignorados de la sociedad, los ancianos, esperando la visita de sus familiares o de alguien que quisiera hacerles compañía; diariamente recibían la ayuda espiritual de grupos religiosos o personas generosas, pero raramente iban los hijos y los nietos; ahí permanecían sentados o caminando lentamente, esperando la hora de reunirse con El. Pronto se abrirían las puertas del Cielo para coronar sus penas con el descanso eterno en el seno de su Gloria.

Ya atardecía, quiso observar a los adultos, solteros, casados, viudos, religiosos, laicos, hombres y mujeres, eran millones y millones, cuánto bien y cuánto mal vieron sus pupilas celestes y transparentes; cuánta soledad, amargura y desamor; sentimientos diversos por doquier en los hombres, en las mujeres, sentimientos de bondad, generosidad, altruismo, nobleza, sacrificio, renuncia; matrimonios consagrados ante su Altar, parejas concubinas, parejas divorciadas; allí en las familias quería vivir El, en la unión, en el amor fraternal, filial y paternal.

Recorrió las calles, las avenidas del mundo, las autopistas, demasiado para ver, para no olvidar, para tener siempre presente. Sonrió su mirada viendo a los hombres de buena voluntad, que santificaban su Nombre, que daban amor a los demás, que ayudaban a los desvalidos, a los pobres; que hacían del hogar un templo para el Dios que los creó, que llenaban las Iglesias con cantos, himnos de alabanzas y agradecimiento a sus gracias y favores.

Pero no pudo esquivar sus ojos de los sentimientos más oscuros del hombre, de ese ser creado desde su imagen y semejanza, al que su rebeldía lo hundía en los negros abismos del odio, la soberbia, la envidia, el rencor, las guerras, los crímenes, las violaciones, los abusos sexuales a niños y jóvenes, la eutanasia, la violencia familiar, la pornografía, las tratas de blancas, los secuestros y torturas, el abuso de poder, el lenguaje sucio, robos, estafas, mentiras, calumnias, falsos juramentos, usura, y sobre todo la indiferencia del hombre hacia sus propios hermanos, pobres, enfermos, indigentes, preguntó ¿cómo podía caber tanto mal dentro de su criatura? ¿cómo podría hacerles entender que el Amor, que su Amor lo es todo? ¿cuándo podrían aprender que al obrar con maldad, con mala intención, con burla, con negación, clavaban sin cesar en su Sagrado Corazón puñales, espadas, clavos y coronas de espinas. Que su autodestrucción era el infinito dolor que se hundía en su Espíritu? Dos mil años antes pagó el precio más caro, el que puede pagar el Padre por su Hijo Amado, que fue traicionado, rechazado, sacrificado, torturado, despedazado, inmolado en una Cruz por esos hombres de la tierra, a quienes tanto amó para darles la salvación y la Vida Eterna, a todo el que quisiera seguirlo, amarlo, vivir y morir en El.

Entendía que había hombres, mujeres y jóvenes para los que para muchos no habría salvación, porque no entendían la enseñanza del perdón, del arrepentimiento, que merecerían ser escupidos de su presencia, porque el amor nunca prevalecería en sus corazones; para ellos un profundo abismo hondo y negro se abriría a sus pies por toda una eternidad…

Pensó por un momento en sus Santos y Mártires que alguna vez moraron en la tierra, ¡qué poco aprendieron de ellos, qué poco los recordaron! Aunque era eternamente justo; sabía reconocer muy bien a quiénes lo querían, a los que acudían a su Presencia para pedir por ese mundo cruel, sanguinario y pecaminoso que había creado el propio hombre; había aún millones y millones de almas por salvar, almas que nacerían y morirían, una vida que todavía les regalaba, les obsequiaba con dones, talentos, alegrías y sufrimientos, tragedias, esperanzas y la fe que con el Espíritu Santo los iluminaba; en sus pequeñas e inteligentes criaturas, estaba la razón, el entendimiento, que les daba la oportunidad de tomar las decisiones más importantes, que mediante su existir, tendrían que adquirir la sabiduría para aprender a vivir; en cada uno estaba esa decisión, en su libre albedrío, la de condenarse o salvarse mediante su conciencia, bendito don con que El, Eterno y Omnipotente iluminó a toda la humanidad.

Le sorprendió, eso sí, oír las quejas dirigidas en cantidades industriales hacia El; lo culpaban por las consecuencias del mal que ellos mismos se ocasionaron; por todos los sufrimientos habidos y por haber; un sufrimiento que en la misma esencia del hombre había El infundido, del que nunca tendría escapatoria en su vida, porque era así la ley del hombre: nacer, vivir, recibir penas y alegrías, mientras transitara en su corto o largo existir; porque fue su Ley de Divina Justicia, escrita y decretada así; para que el mismo hombre conociera la humildad, la resignación, la fortaleza, la entereza, el valor, la valentía y la libre determinación de entregarse a sus Manos, a su Santa Voluntad, hasta el recibir el último aliento de su vida.

Lo culpaban por desastres naturales (terremotos, huracanes, epidemias) que con la destrucción del mismo planeta, al paso del tiempo, sus adanes y evas provocaron (contaminación, ruidos infernales, maquinarias horrendas destruyendo el campo, la montaña, los mares; bombas nucleares; desperdicios químicos; extinción de las especies); no previeron las consecuencias, que algún día la misma tierra y el mar reclamarían el precio; la herida que le hicieron. Lo culpaban por el hambre y la pobreza, mientras ricos y poderosos se lavaban las manos en cada país, de la injusticia del hombre para el hombre. Criatura soberbia, inconsciente - pensó- por eso siempre, siempre, siempre te perdono, porque nunca sabes lo que me dices ni lo que me haces.

Te perdono incluso antes de que vayas a obrar mal, porque tu Eterno Creador que todo lo ve, desde antes que nacieras, ya conoce todos tus pecados y ofensas. Mas antes de reflexionar sobre tus malos pasos, prefieres, provocar a tu Dios, lo hieres, lo afrentas, lo insultas, lo niegas, lo odias, le mientes, lo escupes, lo atacas, lo acusas sin tener una mínima ni remota idea de lo que irás a encontrar en el más allá. Porque no tienes alcance en tu pequeño cerebro de mi Grandeza, de mi Omnipotencia, de mi Superioridad sobre ti. Yo los perdono hijos míos, porque Yo soy la Verdad Absoluta, la Misericordia y el perdón infinitos. Yo los creé para que un día vengan a Mí a gozar de las maravillas de mi Reino y de mi Gloria.

Anocheció…en su pequeña y preferida Tierra; al día siguiente como cada vez, volvería a hacer el mismo recorrido por su obra, como cada amanecer y cada atardecer, sin descansar, sin abandonar jamás los pedidos, las oraciones, las súplicas, las lágrimas derramadas ante las imágenes, en la soledad y en las comunidades, su obra humana tan agradecida en muchos y tan desagradecida en otros. Cerró el ventanal de su arco iris, para darles a los hombres su descanso. El se sentaría a meditar, a pensar que podría hacer por ese mundo que estaba ahí abajo, ignorantes en su fe, en sus creencias, en sus divisiones, en sus racismos, en su ateísmo, sordos, ciegos y mudos de corazón. Bendijo una vez más a quienes se durmieron en santa paz, esperando con fe y oración a otro nuevo día. Recordó a esos infieles y malos corazones para quienes El no existía, ni importaba, para quienes no había un pequeño lugar donde cobijar al Dios Altísimo; sus ojos infinitos se nublaron de tristeza, sin dejar de mirar, de acariciar el desamor de muchos, muchos humanos e hizo llover sobre diversos lugares de la tierra su infinito dolor de Padre Celestial…

martes, 6 de julio de 2010

AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Late en nuestro pecho Señor
con la llama ardiente
de tu Divino Amor

Late en nuestros corazones
que desean recibir
el consuelo, la paz, el perdón

Divino Salvador derrama tu bendición
sobre toda la humanidad
aún sobre los que te rechazan

Que tu Sagrado Corazón nos colme
de pureza, alivio, gozo eterno,
de Esperanza y de alegría espiritual

“Reine Jesús por siempre,
reine su corazón
en nuestra patria
en nuestro suelo
es de María la nación”

viernes, 1 de enero de 2010

RECOGE MIS LÁGRIMAS



27-NOVIEMRE. EN EL DIA DE LA MEDALLA MILAGROSA: "Este globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan".

Mensaje de la Santísima Virgen en su aparición a Santa Catalina Labouré.




Madre de Dios a ti acudo
para consolar mi angustia,
para dejarte mis lágrimas y ruegos
en este día que me acongoja.

Hoy que siento mi fe hundirse
no dejes quebrarme ni dudar,
no me abandones en la soledad,
a Ti María sin pecado concebida,

En tu manto permíteme cobijar
mis penas y mis tribulaciones
junto con todos los que te rogamos
en este hondo valle de lágrimas.

Oye en esta hora nuestras súplicas
especialmente por los incrédulos,
por los pobres, por los más necesitados
por nuestras familias desunidas
por la paz que necesita el mundo.

Por los niños, por los jóvenes
por todos los pecadores,
por los ancianos y enfermos
por aquellos que no creen.

Por todos los moribundos,
y las almas que están perdidas
que los rayos de tus favores
toquen nuestros corazones.

Protégenos bajo tu dulce manto
no nos dejes caer en el abismo
A Ti María, Reina de los Apóstoles
Madre de Dios y de cada hombre.

Acudo en la zozobra que me sacude
porque en mi alma no hay otro lugar
nada más que en tu Amor infinito
para verter mi desconsuelo y mi llanto.

Gracias María, Madre del Salvador
Auxilio de los cristianos, Estrella de la mañana,
por darnos tu amparo y consolación
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.


Especialmente pido en este día por mis amigos lejanos, por sus familias, por sus intenciones, que la Santísima Virgen escuche sus oraciones. Amén



martes, 22 de diciembre de 2009

YA ESTA CERCA NAVIDAD



QUIERO HACERLES LLEGAR MIS MEJORES DESEOS EN ESTAS FECHAS. QUE ESTA NAVIDAD NOS ENCUENTRE UNIDOS CON NUESTRAS FAMILIAS, ESPERANDO EL NUEVO AÑO. DIOS LOS BENDIGA. UN ABRAZO DE QUIEN SIEMPRE LOS LLEVA EN SU CORAZON, MARIA JOSÉ


Ya está muy cerca la Navidad
preparémonos que es tiempo
de recibir otro diciembre al Señor
con nuestros corazones limpios
de todo mal sentimiento,
si estás lejos de los tuyos
es hora de volver, de pedir perdón
o de tú también perdonar
al que te haya herido u ofendido;

Juntemos nuestras manos
entonando himnos de alabanzas
o rezando un Padrenuestro
por aquellos que no tienen hogar,
que no tendrán como tú o como yo
una mesa donde habrán ricos platos,
por aquellos que están sin libertad,
por los que están en la guerra,
por esos niños que no recibirán juguetes,
por todos los hombres de buena voluntad

Pero que no falte la alegría, ni la paz,
ni los abrazos, ni los buenos deseos
junto al Nacimiento, junto al Arbolito
si no hay regalos que importará,
regala todo el amor con tu corazón
a tu ser querido y a quien hayas olvidado.

Dios nacerá en cada hombre, en nuestros niños,
en nuestras madres, en nuestros viejitos
a quien especialmente debemos amarlos,
quizá puede ser para ellos la última Navidad,
abrázalos fuertemente, si aún no les has dicho
que los quieres, díselo ahora que hay tiempo.
Díselo a tus hijos, a tu esposa, a tu esposo,
a tus amigos, a tu vecino, a quien necesite oírlo
regalar un te quiero y un beso
es el mejor regalo que puedas dar.

Falta poco tiempo para Nochebuena,
en un pesebre hallaremos dormido
al Niño más tierno de la humanidad
que en sus bracitos trae Amor y Esperanza,
cantémosle todos preparando este día
encendamos las luces del árbol,
que brille la Estrella en lo más alto
armemos el pesebre, no importa el tamaño
pongamos la mesa y alcemos las copas
cuando lleguen las doce brindemos
en esta dulce noche, ¡ya viene Navidad!,
un fuerte abrazo queridos hermanos.




ACCION DE GRACIAS


Amadísimo Jesús mío
después de tanto tiempo
pude acercarme a ti
para desahogar mi alma
de tanta tristeza
de la angustia
de los pecados que la sofocaban
que la atormentaban;
tiempo que se hizo eterno
que fui postergando
por necedad y cobardía;

Mis lágrimas dejé en el templo
para recibir tu perdón
para abandonarme a tus brazos
que me rodearon de misericordia,
que me esperaron pacientemente
todo el tiempo que no estuve,
que tardé en volver a Ti

Lágrimas de alegría y consolación
de saber que encontré el camino
donde estuve perdida:
más hoy sentí que tu Voz me llamó
que me habló diciéndome
“Ya es hora, vuelve a Mí hija mía,
A recibir la misericordia de mi perdón”

A Ti mi Señor Jesús te pido
ayúdame a encontrar siempre
la Fuerza de voluntad
para alejarme de las ocasiones
que me hagan pecar,
que me alejen tristemente de Ti,
para encontrar la fuerza de voluntad
alejarme del mal y hacer el bien,
para encontrar en la oración
el recogimiento y el silencio
donde podré oír tu Voz.

Hoy las campanas de la Iglesia
tañeron como nunca
en mi felicidad y en mi corazón,
bendije al buen padre que me confesó
instrumento de tu amor
que con piedad y ternura
me ofreció su mano y su sonrisa,
que me ayudó a comprender
que nunca es tarde para volver.

Bendito seas por siempre Señor
Gracias te doy por este día. Amén

“Señor no soy digno
de que entres en mi casa
pero una palabra tuya
bastará para sanarme”
Mateo 8,5-17

FELICES PASCUAS DE RESURRECCION


Ven Señor Jesús a nuestros corazones
sedientos de tu amor, de tu Palabra
enséñanos el camino de la cruz
que es el camino de la salvación.

Junto a tus pies Nazareno
deseamos dejarte nuestro dolor,
y el arrepentimiento por nuestros pecados
en este bendito Domingo de Ramos.

Quédate Señor con nosotros
antes que avance la oscuridad,
limpia nuestras almas con tu misericordia
para renacer a nueva vida.

Perdónanos Amado Jesús
por las ofensas que te hacemos,
por las espinas que te clavamos,
por las llagas de tus heridas.

Perdona a tu pueblo Señor
que en las calles camina junto a ti
en procesión al Calvario
donde perdonas a todos los hombres.

Por nuestra poca fe
por nuestra ignorancia
por nuestra indiferencia
por el odio y la soberbia,
por los crímenes y las guerras,
por las torturas y los secuestros,
por los niños abortados
por el mal que causamos
por el bien que no hacemos

Ven Señor Jesús, no tardes
que nuestros corazones están sedientos
de tu Palabra de Vida Eterna
y una palabra tuya bastará para sanarnos.

A TODOS Y CADA UNO LES DEJO UN CARIÑOSO ABRAZO, EN ESTA SEMANA SANTA, DESEÁNDOLES UNA FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN. ¡VIVE JESÚS EL SEÑOR!



ABRAZAR LA CRUZ



"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame"
(Lc 9, 23).

Seguir a Jesús es saber llevar sobre los hombros
la cruz que nos impone la vida,
inútil sería negarnos a llevarla,
a nuestra medida está hecha
para que podamos soportarla,
aceptando la Voluntad de Dios
con fe, con alegría y con amor.

Sufrir por Jesús es el camino del cristiano
para saber andar nuestro calvario
con las penas y las adversidades,
con la enfermedad, con el trabajo,
con las tribulaciones que el día traiga
renunciando al egoísmo, a la soberbia,
renunciando a nosotros mismos.

Tomar la cruz es acompañar al Señor
como El sufrió por los hombres, en su Pasión y Muerte,
diciéndole un SI a su llamado,
reconociéndonos discípulos de su Evangelio,
siguiendo sus mandamientos.

Cada quien con su cruz,
pero también unidos al dolor de quien sufre,
de quien necesita ayuda,
la cruz es el camino que nos llevará
al encuentro con Nuestro Señor Jesús,
confiando en su Misericordia

Cada quien con su cruz para abrazar a Cristo
en esa batalla que nos toque librar,
en las dudas, en la desesperanza,
sin temer al hoy ni al mañana,
sabiendo que Jesús estará con nosotros
hasta el final de los tiempos.

SIEMPRE...SIEMPRE NAVIDAD



Tiempo de amor, de alegría, de paz
tiempo de reconciliarse, del perdón,
no hay tiempo más bello,
que traiga a nuestros hogares
esa ternura que regala el Niño Dios,
que nos habla del verdadero Amor,
que no todo es el odio ni la guerra,
que por una noche al menos
podemos ser capaces de amar,
de olvidar las diferencias,
de darnos un abrazo,
y compartir la mesa con los amigos,
de sentirnos niños esperando su llegada,
de recordar que hay quienes están solos,
para invitarlos a compartir,
de no olvidar que en los hospitales,
en los asilos esperan nuestra visita
para llevarles una sonrisa, una caricia

Que no todo es ruido, música y alcohol,
ni fuegos artificiales, ni excesos
que no pertenecen a Dios;
La Navidad cristiana, la verdadera
es la del tiempo de la reflexión,
de acercarnos al Padre que nos dio a su Hijo,
de contemplar en el Nacimiento
a la Sagrada Familia de Nazareth
con su mensaje de Esperanza y de Fe
a la Estrella de Belén que nos guía el Camino
para reencontrar en el pesebre
a un humilde Niño que duerme entre paja y heno

Tiempo… tiempo de abrazarnos,
de brindar por un futuro mejor,
de agradecer a Dios por lo recibido,
Tiempo…tiempo que esperamos
para que el Niño Dios
se quede en nuestro corazón.



Reciban un abrazo muy cariñoso, en unión de sus queridas familias en estas fechas, que el Señor y la Sagrada Familia de Nazareth los bendiga y que siempre…siempre sea Navidad y un Feliz Año Nuevo 2009



BENDITOS DE MI PADRE



"...Entonces el Rey dirá a los de su derecha: "¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; 36 estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí." 37 Entonces los justos le responderán diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a ti?" 40 Y respondiendo el Rey les dirá: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Mateo 25:36

Cuando pienses en tu prójimo
piensa que es tu hermano, tu amigo,
tu padre, tu madre, tu hijo
tu compañero de trabajo, tu vecino,
y también aquel que cayó en desgracia,
aquel que tiene mala fama,
joven o viejo, rico o pobre,
hasta el más pecador será ese tu prójimo,
al que le guardas viejos rencores,
sobre todo ese es el más cercano;
porque en todos y en cada uno
así como en ti el Señor Jesús vive.

Cuando ayudes a un anciano a cruzar la calle,
cuando visites en la cárcel a tu amigo,
cuando le des agua a un peregrino,
cuando quieras abrir tu corazón a alguien,
cuando puedas perdonar lo imperdonable
cuando des a quien más lo necesita
recuerda que ese bien o se mal que haces,
también se lo harás a tu Señor
que en su Palabra nos guía
y nos lleva al encuentro del amor,
del perdón y la reconciliación.

En este valle de lágrimas,
en este mundo que nos toca vivir hoy,
cuánta sed de amor tenemos,
de dar más que recibir,
en este mundo que solo sabe de guerras,
de venganzas, de odios y de indiferencias,
de niños muriendo de hambre,
de niños abusados,
de madres abortando a sus hijos,
de jovenes que se quitan la vida,
de presos hacinados en sus cárceles,
de secuestrados y torturados,
de mujeres maltratadas,
de los que no tienen trabajo,
de mendigos que vagan por las noches
sin tener donde cobijarse,
de tanto dolor que transita por las calles;
ellos son el prójimo, los elegidos del Señor
para que tú lo ames en sus corazones,
sedientos de amor.

Si pudiéramos cambiar algo este mundo
si más amor y piedad hubiera por el prójimo,
que alegre estuviera el Señor,
se parecería más esta tierra al Paraíso,
tratando de erradicar el mal,
de ser más justos y piadosos
y no pensar tanto en nosotros,
de darle abrigo al que muere de frío,
de darle un plato de comida al desvalido,
de mirar de vez en cuando hacia nuestro lado
y saber que no estamos solos,
que hay un ser que tiene menos que nosotros,
así reconociendo que antes de ser servidos
somos servidores de los demás
seremos más benditos y más generosos
ante la mirada del Redentor.

EL REBAÑO DEL SEÑOR



“… Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí ,
así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre.
Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas
que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas;
escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.” Jn 10,11-18



Es fácil juzgar, condenar, poner en el banquillo
a ese miserable, a ese rufián, a ese criminal,
a esos que son oprobio de la sociedad,
que tal vez ni conciencia tienen
que tal vez se merecen la pena de muerte,
nuestro desprecio, nuestro odio

Pero… que logramos al condenar?¿Nuestra alma estará en paz?
¿Podemos decir que somos mejores?
Juzgar se nos hace una tarea más fácil que perdonar,
quizá porque nos olvidamos que el Amor…
todo lo puede, todo lo soporta, todo lo perdona

Y que al fin todos somos el rebaño de Dios,
el mismo cielo quisiéramos ganar,
somos las ovejas del Buen Pastor;
muchos nos extraviamos por el camino,
no buscamos el bien sino el mal,
nos arrastran las aguas del río,
y nos lleva la corriente…
embarramos el corazón de maldad,
de falsedad, de egoísmo, lejos de Dios,
nos dejamos llevar por espejismos,
por las banalidades de este mundo,
y perdemos el regreso a casa;

Pero el Señor jamás, jamás nos olvida,
aunque estemos desviados, confundidos,
haciendo un desperdicio de nuestras vidas,
aunque nos apartemos de su Amor
con las dudas, las tribulaciones,
somos su rebaño amado
que desea volver a reunir junto a El,
solo nos pide creer, solo nos pide
ser mansos, humildes, sencillos,
dejar a un lado los malos sentimientos,
arrancar esa cizaña que crece en el corazón.

El Buen Pastor conoce a cada una de sus ovejas,
y aunque no seamos de su redil igual nos acepta,
algunos regresaremos, otro no…
dependerá de nosotros la salvación,
de regresar a los brazos de Dios,
o de seguir sumergidos en la perdición,
y así como El nos conoce
debemos también saber reconocer su Voz,
que con su misericordia nos perdona,
nos exhorta a no tener miedo a creer,
con su Palabra nos junta en el Camino
"que Os Améis unos a otros como yo os he amado”.

MILAGRO




“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid lo que queráis y lo conseguiréis. Juan 15,7”



Es difícil creer en milagros para el incrédulo
porque quiere creer en lo que alcance a ver,
porque necesita pruebas intangibles,
tal vez pasa porque el mundo
vive muy alejado de Dios
y de a poco nos hemos olvidado
que la Fe consiste precisamente
en creer lo que no podemos ver,
sino entonces cual es el significado,
el motivo, el valor de la fe?

Un milagro es una prueba que el Señor
nos da de su existencia, de su grandeza,
es la prueba más grande para que nuestra fe
se fortalezca, se renueve,
despeje en nuestro corazón toda duda

Pedid dice el Señor y se os dará…
porque para Dios no hay imposibles
solo quiere oír de tus labios,
que le pidas con fe y humildad
esa necesidad y esa carencia que tienes,
esa angustia que vives, o ese mal incurable,
o ese vacío espiritual que nada llena
pero sin oraciones es imposible
que Dios atienda el llamado
la oración constante, confiada
sabiendo que el Señor está del otro lado.

Porque El vive muy dentro de tu corazón
esperando por ti, sufriendo por ti,
pidiendo el milagro que esperas se te dé,
el que te cuesta tanto creer que existe,
sabiendo que el Padre nos escucha,
que no desistirá a nuestros ruegos,
podríamos ser como el ciego, como el leproso,
como la mujer que tocó su Manto,
como todos aquellos que oyeron
la Misericordia de labios del Señor
al decirles “Vete, tu fe te ha salvado”

Todo lo que tú le pidas con fe se te dará,
porque el Señor es bueno, es compasivo
y su misericordia es infinita,
porque El Señor sonríe dentro de tu alma
esperando que acercándote a su presencia le hables
con palabras sencillas y sinceras
le cuentes eso que te inquieta, que te atormenta.

Solo basta tener fe porque Dios nunca se niega,
nunca se oculta si tú le llamas,
nunca te rechaza si tú lo buscas,
y rezándole
como El nos enseñó a orar
pidiendo con constancia, sin perder la calma,
no exigiendo sino suplicando,
no gritando sino murmurando,
hasta el Cielo llegará tu plegaria.

Creyendo que a nuestro lado permanece
Dios siempre se hará presente,
te hará saber que no te olvida
y agradeciéndole también cada día
por su bondad, por su Amor,
reconociéndonos como hijos suyos,
aceptando siempre su Santa Voluntad
alcanzaremos así sus bendiciones
y el milagro de su misericordia.

PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR



"Perdona a tu pueblo Señor
perdona a tu pueblo.
¡Perdónale, Señor"


Perdona a tu pueblo Señor...
que te deja olvidado en esa cruz
perdona a ese Judas, a ese Pedro que a veces somos
cuando te negamos, cuando te ignoramos
cuando traicionamos tu Amor con el rechazo, con la burla
con las blasfemias que salen de nuestra boca
cuando rechazamos tu Nombre y tu Cruz
por esa poca confianza en tu Misericordia

"Por las heridas de pies y manos,
por los azotes tan inhumanos.
¡Perdónale Señor!"


Perdona a tu pueblo Señor...
que no sabe lo que dice ni lo que hace
cuando preferimos escoger el camino del mal
cuando dejamos de lado la oración, cuando perdemos el valor
cuando preferimos los asuntos mundanales
con nuestras vanidades y frivolidades
con nuestra falta de caridad al prójimo y a nosotros mismos
cuando no sabemos ser agradecidos por tus bendiciones

"Por tus profundas llagas crueles,
por tus afrentas y por tus hieles.
¡Perdónale, Señor!"

Perdona a tu pueblo Señor...
que no te ofrece sacrificios, de recogimiento,
de ayuno, de silencio o de abstinencia,
por ese poco espíritu de mortificación
por esa falta de humanidad de que a veces carecemos
por nuestro corazón duro para juzgar y falto para perdonar
por nuestros vicios y concupiscencias
por nuestra falta de arrepentimiento

"Por los tres clavos que te clavaron
y las espinas que te punzaron
¡Perdónale, Señor!


Perdona a tu pueblo Señor...
que te golpea con el látigo de la maldad, de las guerras,
que hace sangrar tus heridas con el crimen, con la corrupción,
las violaciones a los derechos humanos
la pornografía, la prostitución,
los abusos infantiles, la pornografía,
los abusos infantiles, el aborto, la eutanasia,
el suicidio, el maltrato a los mayores

"Por la abertura de tu costado
no estés eternamente enojado
¡Perdónale, Señor!


Perdona a tu pueblo Señor... que te crucifica
con las mentiras, la soberbia, la indiferencia,
con los excesos que cometemos, gula, adulterio, ira, avaricia,
pereza, envidia, lujuria, por nuestras caídas perdónanos...
perdona a este pueblo Señor... que está ciego, sordo y mudo
a tu Voz, a tu Palabra, a la Verdad

"Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo
¡Perdónale, Señor!

EL HIJO DEL HOMBRE





251 Pescador de Hombres


"Jesús le dijo: Las zorras tienen sus guaridas,
y las aves del cielo nidos; mas el hijo del hombre
no tiene dónde recostar su cabeza..:" Mt, 8,20



En esta vida para todo nos damos lugar
Para todo nos damos tiempo,
Para consentir nuestros caprichos, para nuestros goces,
Y también vemos que nada nos falte en el hogar,
Ni los alimentos ni el abrigo, ni nuestros ahorros
Nos gusta sentirnos seguros de nosotros mismos…

¿Mas te habrás preguntado…?
¿Cuál será el lugar que tengo para Jesús?,
Cuando ves la Cruz de tu cabecera
el Señor pareciera que te habla,
De su cansancio…de su dolor…de su sed
...de su agonía…de su espera…
De ese vacío que le hacemos
cada día con la indiferencia
con el rechazo, con el egoísmo,
con la soberbia, con el olvido...

Y cuanto más lo olvidamos más nos Ama
y cuanto más le ofendemos más nos perdona
porque su Amor es sin tiempo y sin medida
Ese lugar podemos buscarlo si nos lo proponemos
en una oración sencilla, levantando los ojos al cielo
podemos decir : Señor cuánto te agradecemos

Cuántas veces El te llama para que lo acompañes
Porque también Jesús quisiera
recostar su Cabeza en tu hombro,
Saber que en tu alma puede hallar una caricia, un hogar,
Un espacio en tu vida para se lo puedas dedicar

Desde esa Cruz en silencio siempre te hablará El Señor
De que cuanto te necesita, de cuanto te Ama
porque tu sabes... ¿verdad? que El te conoce
más que nadie, te comprende más que nadie…
te perdona más que nadie...
Porque El vertió su Sangre para salvarnos,
Porque allí desde el Calvario nos seguirá perdonando

En esta vida tarde o temprano terminaremos quedando solos
Cuando llegue la vejez, cuando nos venza una enfermedad
cuando nos venga a llamar la muerte…
allí... al final del camino nada más
estará la Verdad que siempre existió
El postrer Adán, el Hijo del Hombre: Jesús Nuestro Señor

Allí abriendo extendiendo sus brazos dirá nuestro nombre,
Porque desde su Misericordia infinita
El sí nos tendrá reservado el mejor lugar
Si es que lo supimos ganar… con amor,
con mansedumbre, con humildad
Con la alegría que lleva un cristiano en su cruz de cada día
“Porque nadie que crea en el Señor quedará defraudado”
“Porque todo el que crea en el Señor se salvará” Rom.10,8-13

SOBERBIA



Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso
cuyo nombre es Santo, cuya misericordia
se derrama de generación en generación
sobre los que le temen.
Manifestó el poder de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y ensalzó a los humildes
Colmó de bienes a los hambrientos
y a los ricos los despidió sin nada.
Acogió a Israel su siervo, recordando su misericordia,
según había prometido a nuestros padres,
a Abrahám y a su descendencia para siempre.

El Magnificat Lucas 1,46-55


Para aprender a ser humilde y no soberbio
no has de buscar siempre el primer puesto
ni buscar la alabanza de tu prójimo,
para hacerte humilde siéntete pequeño,
reconoce alguna vez que no estás en lo cierto,
porque tú no eres dueño de la verdad.
No te creas más ni mejor que alguien,
acepta ser buen ganador y también buen perdedor;
mírate por dentro antes de juzgar a otros,
ni tampoco te creas más puro porque vas a comulgar,
y debes confesar tus faltas, nunca las ajenas

Ser humildes nos lleva a servir a quien lo necesite,
saber escuchar antes que hablar, ser modestos, pacientes
teniendo siempre en los labios una palabra amable;
a ser mansos de corazón nos llama el Señor,
porque al ser soberbios nos sentimos poderosos,
miramos siempre arriba sintiéndonos los únicos
creyendo que a nosotros nunca nos va a tocar,
pero así como es alta la subida, estrepitosa es la caída
y alguna vez la vida nos quitará la venda del orgullo
teniendo que reconocer que nos equivocamos

La soberbia nos convierte en seres autosuficientes, vanidosos,
nos ciega los ojos del alma sin querer ver
de que lado está la verdad,
nos aleja de quienes amamos,
porque pesa más nuestro orgullo,
nos lleva a ser altivos, arrogantes,
a llevarnos el mundo por delante, nos hace ególatras
pero al final del camino nos vamos quedando solos
porque no hemos sabido perdonar,
porque por un falso orgullo no supimos pedir perdón;

Para arrancarnos de raíz esa soberbia
despojémonos de toda vanidad, de toda presunción,
sabiéndonos criaturas débiles;
humildad es arrodillarse y rendirse ante Dios
reconociendo que sin El nada podemos
aceptando el camino que nos muestre,
abriendo el corazón humildemente
encontraremos la fuerza de la fe,
aprenderemos a amar al darnos,
a compartir con los demás
a aceptar nuestras culpas,
a matar nuestro egoísmo
a dar buenos frutos, a ser mansos;
al ser humildes seguimos al Señor
porque Jesús es la perfecta humildad.

PESCADOR DE HOMBRES



Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea,
vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés.
Eran pescadores y estaban echando la red al mar. Jesús los llamó:
«Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.»
Al instante dejaron las redes y lo siguieron, Mt. 4, 18-22



Ser cristiano significa mucho más que creer,
estamos llamados a un compromiso de fe,
de elegir el camino del bien
de desnudarnos de toda soberbia y vestirnos de humildad
de aprender a perdonar antes que juzgar
de tratar de predicar con el ejemplo y no con la palabra
de tender nuestras redes en el mar
Y ayudar a quienes perdidos están

Ser cristiano es llevar en el corazón a Dios
porque El no ve nuestra apariencia
solo ve nuestros corazones;
cristiano significa ser discípulo de Jesús Nuestro Señor,
seguirlo es buscar ese cambio en nuestras vidas,
dejando atrás todo egoísmo, todo materialismo
es saber tambien compartir nuestra fe,
para que otras almas se puedan salvar

No solo aquellas almas que son buenas
sino aquellas que estan hundidas en el fango
de la duda, de la negacion, de la ignorancia, de la soberbia,
de la corrupción, del crimen, de los vicios, de la mentira,
ellos son quienes mas necesitan salvación.
¿Quien puede levantar la mano y afirmar que no ha pecado?
¿Quien se atrevería a arrojar la primera piedra?

A todas las almas Jesús tiende sus redes
porque El vino a traer a todos su Misericordia
ser cristiano es buscar el camino de la Verdad,
no sentirse derrotado ni vencido ante la adversidad,
es tener valor y nunca cobardía,
es buscar la justicia pero no con venganza

Ser cristiano es dejarse “pescar” por el Señor
en sus redes de Fe, de Esperanza y de Amor
porque a cada uno llamará por su nombre
para que lo dejemos todo y lo sigamos
para hacernos hermanos en la fe
Para llamarnos también pescadores de hombres.

EFFETÁ



"...Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo,
y le suplicaban que le impusiera las manos.
El lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos
y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo,
suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir ¡"Abrete"!)
Al momento ses le abrieron los oídos,
se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.
El les mandó que no le dijeran a nadie..."Mc. 7, 31-37


Cuando el Señor nos llama
nos tapamos los oídos, los ojos y el corazón
nos cerramos para no oír su Voz
para no saber que El trae la Verdad,
nos negamos a la verdadera salvación,
porque nos obstinamos en ir adonde queremos
y a cambio del bien elegimos el mal,
sin querer ver que desde la Cruz
nos sigue con su mirada, nos abraza, nos consuela,
pero seguimos teniendo un corazón sordo,
unos ojos ciegos, una boca muda;
solo cuando nos sentimos solos o acorralados
cuando el dolor nos golpea,
cuando la noche oscurece de dudas el alma
cuando estamos en el fondo del abismo,
cuando la desesperación se cierne sobre nosotros,
se abren nuestros labios para decir ¡Señor!
Abrir nuestro corazón a Jesús es el despertar
a una nueva vida, es encontrar la paz,
es el reencuentro con nosotros mismos,
es aceptar la Fe que nos da a conocer
es dejarlo todo atrás... para seguirlo a El,
aún cuando la tentación no nos abandone
su Misericordia nos acompañará en el camino,
para darnos su mano cuando caigamos;
cuando el Señor nos diga "¡Effetá!"
será para limpiar nuestras miserias,
para lavar los pecados del alma,
para hacer la Luz en nuestra oscuridad
para hacer de nosotros hombre y mujer nuevos;
cuando Jesús llama a la puerta no podemos negarnos,
solo responder a su Amor con más amor,
dejarlo entrar para siempre en nuestro hogar
pidiéndole "Señor, que no seamos sordos a tu voz"

CREER



Creer se nos hace cada vez más difícil
cuando nos rodean la injusticia y la pobreza,
cuando vemos a nuestro lado tanta miseria,
cuando mueren tantos niños y mujeres en la guerra;
se nos hace cuesta arriba llevar esta fe
que se tambalea entre las dudas y la desesperanza,
es difí¬cil para algunos creer que hay un Dios arriba
ese Dios que a pesar de todo nunca nos olvida,
a quien mucho pedimos pero poco agradecemos;

Ese Dios que ama a todos, malos y buenos,
ricos y pobres, creyentes o incrédulos
y nos cuesta creer porque no lo vemos,
porque no lo sentimos, porque no lo ama¬mos
sin pensar que está en nosotros muy escondido.
pero somos tan ciegos que no podemos verlo;
para cada quien tiene el Señor un lugar,
porque cada uno de nosotros
somos para El algo especial

Creer es un gran reto en este siglo de cibernética,
donde gobierna más la mentira que la verdad,
donde los polí¬ticos son los dueños del mundo,
donde el aborto y la eutanasia son una fácil solución,
donde impera el consumismo y el materialismo,
donde importa el "yo" y nada más,
donde parece que Dios ya no tiene lugar,
solo si hace falta corremos a llamarlo

Creer es esa pregunta que siempre nos haremos
pero no es tampoco cuestión de decir creo,
sino de mantener viva esa llama,
esa lucecita que ilumina tu alma
aunque digas creer a tu manera, no importa...
Dios querrá siempre estar allá¬... muy cerca de ti
tocando la puerta de tu corazón por si quieres abrirle
y sin oraciones repetidas o aprendidas
con tu voz también podrás hablarle....
de tus problemas, de tu cansancio, de tus fracasos,
de tus enfermedades, de tus miedos, de tus sueños...
de esa soledad, de ese vacío que no cubre nada ni nadie
y verás que hallarás en El a tu mejor Amigo

Creer no es fácil en este mundo absurdo,
donde nadie cree en nadie, donde juzgamos con facilidad,
donde condenamos antes de juzgar...
donde valen más los insultos que una palabra amable,
donde nunca se paga bien por mal,
donde el rencor y la venganza son más fuertes que el perdón,
donde la palabra de Jesús está fuera de moda,
donde parece que todo está perdido...

Entonces se pregunta uno....
¿para qué creer? ¿en qué o en quien creer?
Pero allá sigue Dios, esperando que vayamos a su encuentro,
porque El sí
cree en nosotros, a pesar de todo
porque nos ve así.... como nos hizo... humanos...
dando traspiés y levantándonos,...
buscando respuestas a nuestra fe....
mas... aunque distintos sean nuestros Credos,
tenemos el mismo Cielo y un solo Dios para amar.