viernes, 19 de agosto de 2011

CÁLIZ AMARGO



Momentos que nos tocan vivir,
días interminables de problemas, mortificaciones,
una cruz que nos cuesta cargar
¡que espinoso es el camino,
parece que jamás acabará!
Hay que tomar del cáliz que la vida nos brinde
con lo que nos toque en suerte penar.

Hay tantas maneras de padecer, de sufrir,
el corazón se nos hace un rosario de penas,
llevando nuestra aflicción a cuestas.
Hoy, una enfermedad,
mañana, la extrema pobreza,
un marido alcohólico, un hijo drogadicto,
un hogar dividido, abandono, soledad.
Humillaciones no faltan, ni ofensas tampoco.

Pero el Señor nos acompaña ,
allí, a nuestro lado está, siempre;
bebiendo contigo, conmigo
de nuestro cáliz amargo.

Ofrecerle a Dios ese martirio, ese calvario,
es nuestro mayor consuelo,
la única respuesta a nuestras dudas.
Su palabra nos llena de esperanza,
su amor nos protege, nos salva.

Nunca la cruz que llevaremos
será tan pesada como la que Jesús llevó;
nunca nuestra copa tendrá la misma hiel
como la que el Señor bebió.
La oración es la mejor compañera
para aliviar esa tribulación,
aceptando fielmente la Voluntad del Padre.

"Señor, haz que pase de mí este cáliz
pero no se haga mi voluntad sino la tuya"

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