martes, 22 de diciembre de 2009

VIA CRUCIS



Como perros de presa me rodean,
me acomete una banda malvados
mis manos y mis pies han traspasado
y contaron mis huesos uno a uno
reparten entre sí mis vestiduras
y mi túnica se juegan a los dados
Salmo 21,7-8

¿Quién te ha herido Nazareno?
¿Quién te entregó?
¿Quién te dio cien latigazos?
¿Quién te puso esa Corona de espinas?
¿Quién te traicionó?
¿Quién se burló de Ti?
¿Quién ensució tu Manto?
¿Quién te negó?
¿Quién te causó tanto dolor?
¿Quién clavó tus manos y tus pies en el madero?
¿Quién te pegó, quién te escupió?
¿Quién clavó una lanza en tu costado?
¿Quién te dio hiel y vinagre?
¿Quién desfiguró tu Santa Faz, quién te insultó?
Perdona a tu pueblo Señor

Perdónanos Señor y ten piedad

Que llorarás por nosotros, por nuestra traición
Que subirás al Gólgota por nuestra Redención
Que caerás tres veces y te levantarás
Que a la Verónica dejarás tu Divino Rostro
Que en tus Divinas Llagas nos ofrecerás tu Amor
Que con una sonrisa abrazarás tu Cruz
Que entre espasmos indecibles ofrecerás tu Cuerpo
Que en tu agonía perdonarás a los hombres
Que te llevarás Contigo al Buen Ladrón
Que a tu Santa Madre nos dejarás por compasión
Que por nosotros morirás como un pecador
Que por los hombres olvidarás tu condición de Dios
Que en un grito entregarás tu Espíritu
Que a los brazos de tu Madre te bajarán después de muerto
Que dejarán tu Cuerpo en el Sepulcro

Perdónanos Señor y ten piedad

Por tu Calvario, por tu Sangre derramada
Por no aceptar tu Sacrificio
Por hacerte obra inhumana de nuestros pecados
Por nuestra ingratitud, por alejarnos de la oración
Por no perdonar como Tú nos perdonas
Por nuestras caídas y recaídas
Por nuestros vicios y concupiscencias
Por nuestros lujos y comodidades
Por ser injustos con el desvalido
Por no amar al prójimo
Por ser ciegos y sordos de corazón
Por nuestro egoísmo, por nuestra falta de caridad
Por no creer en tu Misericordia
Por nuestro poco espíritu de mortificación
Por dejarte solo, por no aceptar nuestra cruz

LÁZARO



“Yo soy la Resurrección y la Vida
el que crea en mí aunque
haya muerto vivirá" Jn, 11,1-45



Vivir sin Dios ¿será vivir?
vivir en un mundo sin fe, sin esperanza
con el alma vacía de ilusiones
con una conciencia llena de telarañas
creyendo que a ti mismo te bastas

¿Vivir sin Dios no será lo mismo
que ser un muerto en vida?
Y si no ves es porque estás ciego
y si no oyes es porque estás sordo
porque no deseas oír
ni ver que Dios te llama

Que como a Lázaro te está
gritando en Voz alta "¡Sal fuera!"
y abriría el sepulcro de tu oscuridad
arrancaría el velo de tu mortaja
y desataría el sudario que te ata
a esa muerte que tú llamas vida

Y solo así se destaparía la losa
entraría la verdadera luz
que hoy ocultan las sombras de tu pasado,
de tus egoísmos, de tus fantasmas
cerca está Dios, oye su Voz,
no tengas miedo...

Deja que Jesús te despierte
y haga el milagro
extendiendo sus Manos hacia ti
removerá los cimientos de tu tumba
donde te carcomen los gusanos de tus odios,
de tu indiferencia, de tus culpas
y no habrá excusas que te impidan ir a El
así a nueva vida volverás a nacer...

LA CAPILLITA




Es el único lugar donde se encuentra paz,
un pequeño sitio donde muy pocos van,
donde solo se oye el silencio
y el trino de las aves,
cantándole aleluyas a su Creador.

Allí se olvidan los sufrimientos,
las penalidades,
solo espera Jesús en el Santísimo Sacramento
a quien lo quiera ir a visitar
ó Nuestro Señor Jesús Crucificado,
Varón de Dolores,
bendiciendo desde su Cruz
a todos los mortales

Cada vez que entro aspiro el respeto
y el amor que desborda mi capillita,
y puedo ver como ayer
la presencia de mi madre
hincada en el segundo banco
rezando sus oraciones

Hacia allá mi alma corre
cuando siente desangrarse
a rezarle un rosario a la Virgen del Carmen,
¡que bella es la Capillita y casi nadie lo sabe!
para algunos son primordiales
los asuntos mundanales,
pero allá ellos ¡Dios los guarde!

Al cerrar sus puertas el pequeño templo,
de noche quedan durmiendo
las santas imágenes
esperando a que otro día
algún peregrino pase.

EN LAS COSAS SENCILLAS



“…En verdad les digo que el que no reciba
el Reino de Dios como un niño no entrará en él."


Tantas veces te busqué Señor
dudando de que existías,
sin saber que estabas en las cosas sencillas,
en el viento, en las nubes,
en el rocío de la mañana,
en el verde horizonte dibujado en las montañas,
en la lluvia que cae a través de los cristales,
en los animales, en las alboradas
blancas de cada mañana,
en los atardeceres rojos que mueren en la playa,
en las aves que cantan al primer despertar.

Tantas veces te invocó Señor mi voz,
dudando de mi fe,
en el tiempo de la ingratitud y del pecado,
ahogando con lágrimas la infelicidad del alma,
sin saber que ahí estabas tan cercano a mi lado,
clavado en una Cruz recogiendo mis penas,
oyendo mis plegarias

Tantas veces quise hallarte
Señor en las cosas complejas
en el Universo y sus misterios,
en el por qué de las cosas
sin saber que ahí estabas,
en la verdad de las cosas,
en la súplica del pobre,
en el rostro del hambriento,
en el parto de una madre,
en la voz de un amigo,
en la simpleza de la gente,
en el misterio de la muerte,
en los ojos de un niño

Tantas veces te esperé Señor en los caminos
levantando mis cruces, desoyendo al Destino,
sin saber que ahí estabas al final del sendero,
abriéndome tus brazos, perdonando mis culpas
y hoy que te he encontrado al final de mis años,
me hablas de la humildad de las cosas sencillas,
que para llegar a a Ti solo hay que regar el árbol
de la Fe, del Amor y la Esperanza,
que el Amor es lo que cuenta,
lo demás es mentira,
que una oración también es una simple poesía,
que no hay que ser filósofo, ni científico, ni sabio
que solo necesitamos para llegar al Cielo
llevarte en el corazón, volver a ser niños.

LIMOSNERO



Te vi allí parado
en la puerta de la Iglesia
extendiendo tu mano
de andrajoso y pordiosero

Apenas entraste casi con miedo
como vergonzoso de pisar el suelo
para llorar tus migajas
de este día dominical

Casi nadie volteó a mirarte
porque no se dieron cuenta
que eras tú el elegido,
el preferido del Señor

Me dio tanto dolor contemplarte
verme yo perfumada y bien vestida
mientras tus harapos olían
a hambre, suciedad y muerte

No hubo misericordia
ese domingo en la Iglesia
no vieron detrás de ellos
la miseria y la pobreza

Ten piedad tú de nosotros limosnero
de este mundo que carga
un corazón tan duro,
nosotros comiendo hartos en la mesa
tú hurgando en la basura
para comer inmundicias

No puedo hoy hablar de sueños
cuando tú padeces cerca
viviendo hasta que mueras
tu cruel destino mendigo

¿Cómo puedo dormir yo
entre sábanas limpias,
mientras tú duermes sucio en la acera
entre polvo, cartones , y piedras
y los periódicos te sirven de cobija?

Eso y más pensaba antes de empezar la misa
mientras tú seguías de pie
rezando a la Cruz y a la Inmaculada,
nadie te vio cuando te persignabas.

¿Quien se acordará de ti
pordiosero de mis calles?
¿Quien sabe si volveré a encontrarte
con tu bolsita de plástico y tus latas?
Tal vez no eras mendigo,
¿y si fuiste un ángel que Dios
nos envió para mirarnos?
¡que indiferencia habrá encontrado!

Hoy ante tus ojos me vi miserable
tú sufriendo padeceres,
yo con comodidades
yo quejándome de nada
y tú sin nada que comer
¡debería haber corrido a besarte los pies!

Nadie te vio cuando rezabas limosnero
quizá para pedir un pan que caiga del cielo
o un techo de paja o lata
que te proteja de la fría noche o de la lluvia

Hoy te vi parado,
arrinconado en la Iglesia,
me alcanzó para darte unas monedas
pero en tus ojos brilló
la gratitud de tu pobreza
tenías unos bellos ojos
que me miraron piadosos

Me regalaste al partir
tu angelical sonrisa,
con un "gracias señora" ,
"Dios se lo pague amiga"
desapareciste de pronto
en el bullicio de la gente
Limosnero ¿quién sabe si volveré a verte?

TRISTES NAVIDADES



Afuera se oye la algarabía y el ruido
los árboles iluminados, los fuegos artificiales
la gente se pierde entre champagne y vino
para despedir otro año que se ha ido

Y todos los años sucede lo mismo
comerse las uvas a las doce en punto
darse un abrazo más que nada simbólico;
y en lo que menos piensan es el verdadero sentido
que trae consigo esta Navidad nuestra
que es el Nacimiento del Redentor
el Niño Jesús, el hijo de Dios

Navidad es de los niños que con su inocencia
esperan los regalos en la Nochebuena,
y despues para Reyes dejarán sus zapatos
con esa ilusión de sus cortos años
¡que triste es dejar de ser niños!

Tristes Navidades para recordar
otro año más que no estará mi madre
cuando con dulzura y santa alegría
adornaba la mesa con nueces y turrones
y el hermoso pavo con puré de manzanas;
y a la medianoche junto al Nacimiento
cantando villancicos al Divino Niño,
y no importaba si no habían regalos
esas eran nuestras Navidades

Hoy son Navidades tan tristes y solas
oyendo el bullicio desde las calles
y para mi es un año más que no estaré mañana
y otra Navidad que no estará mi madre
y otra Navidad que no estará mi madre

Tristes, tristes, tristes Navidades.

GRACIAS



“Alaba alma mía al Señor”
(Salmo 145)

Da gracias alma mía a Dios por este nuevo amanecer,
porque mis ojos se abren a un día más de vida,
por este renacer de versos en el jardín de mis sueños,
de mis amores, de mis recuerdos,
por poder dar amor , por esta soledad
que vivo diariamente en la oración,
por no sentir odio, ni envidia, ni otras bajas pasiones,
por cada amigo y amiga que me abre su corazón

Da gracias alma mía porque existe Dios,
porque puede mi mirada contemplar
las maravillas de la Creación,
porque existe el perdón y la redención
para cada hombre,
porque existen los niños para enseñarnos a vivir
a sonreír, a creer en la inocencia.

Gracias Señor por los padres que me has dado,
que con sus virtudes y errores
me llevaron por un camino de amor,
por poder darte gracias en cada anochecer,
por esta vida con su carga de alegrías y tragedias,
porque existe una Cruz para seguirla y adorarla.

Gracias alma mía por el pan nuestro de cada día,
por el padecer que pueda llevar en cada cuesta,
por creer, por crecer en la fe.
Gracias Señor por amarnos,
sin exigirnos nada a cambio,
por decirnos que estarás con nosotros
hasta el final de los tiempos
y por este inquieto corazón que no vivirá en paz
hasta que un glorioso día pueda descansar
a tu lado en la Vida Eterna.